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Aquí puedes leer un fragmento del libro «Dersú Uzalá» de Vladímir Arséniev, que refleja bastante bien el por qué:

-Bien pronto vamos a encontrar una barraca- dijo, mostrando algunos árboles con la corteza arrancada.

Comprendí enseguida lo que quería decir. Aquello indicaba la proximidad de una construcción a la cual estaba destinada la corteza de los árboles. Tras diez minutos de marcha acelerada, encontramos una pequeña barraca protegida por un techo de piel de cabrito, situada al borde de un arrollo y acondicionada seguramente por cazadores o por buscadores de gin-seng. (…)

Como había que alimentar a nuestros caballos, aproveché para acostarme a la sombra de un cedro, donde me dormí enseguida. Olenetiev vino a despertarme al cabo de unas dos horas. Al levantarme, pude notar que Dersú había partido leña y recogido cortezas de árbol, depositándolo todo en la barraca. Me imaginé que quería incendiarla y creí mi deber disuadirlo de este capricho. Por toda respuesta, él me reclamó una pizca de sal y un puñado de arroz. Curioso de conocer sus intenciones, le di lo que me pedía. El gold envolvió cuidadosamente entre las cortezas algunos fósforos, puso la sal y el arroz en otro pedazo de corteza y suspendió los dos paquetes de un muro interior de la construcción. A continuación, aplastó la corteza y estuvo presto para partir.

-Entonces, ¿tú cuentas con volver por aquí?- le pregunté.

Como él me contestó con un signo negativo de cabeza, le pregunté para quién dejaba el arroz, la sal y las cerillas.

-Algún otro va a llegar hasta aquí- respondió el gold. -Verá esta barraca y se sentirá feliz de encontrar madera seca, cerillas y algo que comer para no morirse.-

Me sentí profundamente conmovido. Así es que Dersú pensaba de antemano en algún caminante desconocido. Sin embargo, él no vería jamás a ese ser anónimo y éste, a su vez, no sabría en absoluto a quién debería agradecer el fuego y el alimento.

Del libro «Dersú Uzalá» de Vladímir Arséniev.  Capítulo 3 – La caza del jabalí.

En su libro, Arséniev relata parte de la vida de una persona real, Dersú Uzalá, un cazador nómada que le acompañó como guía durante sus viajes de exploración por la Rusia Oriental a principios del siglo XX. El sabio Dersú sabía bien el valor de pensar en quienes tras nuestros pasos, seguirán nuestro mismo camino.

Ahora tú atraviesas el difícil y arduo camino que se abre ante ti tras la pérdida de tu bebé. Será un viaje largo y extenuante, a veces peligroso y que parecerá no tener fin. Requerirá de toda tu atención y esfuerzo para lograr sobrevivir, mas al fin llegarás a vislumbrar un nuevo horizonte de esperanza y sueños. Lo conseguirás y sobrevivirás, como tantas otras madres lo hicieron antes que tú. Y entonces serás aún mas fuerte, más sabia y compasiva. Da sentido a tu camino para otros. Puedes hacer como Dersú y pensar en aquellas madres que vendrán tras de ti, facilitándoles el tránsito con tu experiencia. Podrá parecerte que tus pensamientos y vivencias no tienen gran importancia para otros, pero no es así. Toda aportación que realices a este sitio web, compartiendo tus propios consejos o testimoniando lo que tú has vivido o estás viviendo, será en algún momento la mano anónima que se tienda a dar ánimo y fuerzas para seguir adelante a otra madre como tú. ERES NECESARIA.

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