«Cualquiera que sean las circunstancias de la muerte de su hijo(a), usted probablemente sentirá un sentimiento muy fuerte de pérdida, tristeza e inclusive un poco de resentimiento hacia lo injusto de esta tragedia. Sea que usted estuvo embarazada por un corto o mucho tiempo, sea que usted dio a luz a un bebé muerto, sea que su bebé murió inmediatamente después de su nacimiento, o sea que el bebé vivió por un tiempo considerable, usted lo(la) conoció como un ser especial en su vida. Tómese tiempo para pensar acerca de lo que su bebé significó para ud y cómo se está sintiendo ahora.» p. 5

«La gente puede incitarlo a que se apresure y a que olvide; a decir adiós y a continuar con su vida. Apresurarse y evitar las cosas duras en este momento no hacen que el dolor desaparezca mágicamente. Esta actitud generalmente resulta en remordimientos y en decisiones poco pensadas. Cálmese; mira cuidadosamente todas las opciones, y créale a su propio juicio. La manera como usted maneje esta pérdida será diferente de la manera como alguien más la maneje. Usted experimentará dolor y lo que es crítico es la manera como usted integre a su bebé y esta pérdida dentro de su vida.» pp. 5-6

«No trate de manejar esta situación sola o exclusivamente con la ayuda de su pareja. Usted necesita personas alrededor suyo ahora y ellos necesitan ser incluidos. Para eso son los amigos y la familia. Llámelos y pídales lo que necesite, aunque le sea difícil. No trate de protegerlos al hacerlo todo usted.» p. 21

«Amamos a nuestros hijos y todos los sueños que teníamos para ellos. La intensidad de nuestros sentimientos por ellos es ciertamente muy profunda. Cuando ellos mueren tan prematuramente, la gente alrededor nuestro nos dice que tratemos de olvidar, seguir adelante, y que no nos encerremos en nuestra pérdida. Inclusive nos aconsejan intentar tener otro bebé. Algunas veces nosotros mismos hacemos esto. Este es un intento de acortar el proceso de duelo y recuperación. Ya que ellos tienen una presencia especial en nuestros corazones, necesitamos esas memorias. Muy frecuentemente porque el bebé no vivió mucho tiempo, no tenemos esas imágenes y tenemos que buscar esos recuerdos especiales o crear esas memorias.» p. 29

«Después de que Brennan murió tuvimos un servicio informal e invitamos a amigos y familiares a acompañarnos mientras nos despedíamos de nuestro hijo. Aunque fue de ayuda el tener estas personas especiales a nuestro lado, aún tenemos nuestros remordimientos. De hecho, creo que disminuimos la importancia del servicio. Los dos hubiéramos queridos hacer lo contrario. Esta fue la muerte más importante en nuestras vidas. La gente ha debido venir; necesitábamos su apoyo. Hicimos incinerar a Brennan y derramamos sus cenizas durante un servicio en una fuente de agua cerca a nuestra casa. El simbolismo del río y dela gua flotando y moviéndose era importante para nosotros. Sin embargo, si pudiésemos hacerlo nuevamente, hubiésemos tenido una reunión para que los familiares y amigos pudiesen conocer a nuestro hijo.» p. 39

«Me siento tan triste, sola, engañada y de mal genio. ¿Me estaré volviendo loca? – Algunas veces el sentimiento puede ciertamente parecerse a eso. El dolor que usted ha experimentado después de la muerte de su bebé puede parecer eterno. Usted puede sentir que se «está perdiendo» y literalmente «volviéndose loca»; esto es normal y bastante común. En este momento usted puede sentirse muy deprimida, malhumorada, triste, aislada, desolada y vacía. Estas son algunas de las respuestas normales al dolor. No es fácil aceptar la muerte de su bebé o tener mucha esperanza.» p. 43

«Algunas de las respuestas al dolor que usted puede experimentar son shock, negación, incredulidad, deseo de negociación, furia, tristeza, desorganización, culpabilidad, soledad y problemas de adaptación. Es común el experimentar muchas de estas emociones en un día o en un momento. Mucha gente cree que si ellos sólo sobreviven y dejan pasar el tiempo se sentirán mejor. La idea de cada día sentirse un poquito mejor, como escalando una ladera, es un mito. La aflicción y la cura no es un proceso controlable y que siempre lleve al progreso. No es como escalar una ladera en la que siempre se llega a la cima; el dolor es mucho más parecido a una tormenta en el mar o a una montaña rusa. Tiene altibajos y usted algunas veces puede sentirse como ahogada. Parece no haber un modelo exacto. Justo cuando usted piensa que está entrando en una calma permanente, otra ola la golpea por detrás.» p. 44

«No trate de evitar el trabajo duro del dolor, piense que esa es una técnica muy comúnmente utilizada. En lugar de ello prepárese para entender que el tiempo difícil está llegando; deje que las olas lo lleven mientras usted mantiene la cabeza fuera del agua. Vaya con la corriente, no consuma demasiada energía luchando ya que usted la necesitará para dominar el agua. La habilidad para nadar de nuevo llegará.» p. 44-45

«Mamá, no solamente su bebé ha muerte, pero usted probablemente ha tenido la oportunidad de experimentar y sentir los movimientos y el crecimiento de su bebé. La atadura que usted tiene puede ser mucho más fuerte. Usted puede sentir como si hubiese perdido una parte de sí. Puede también sentir que ha «fallado», en el sentido de no lograr que un niño viviera y al no alcanzar algo que aparentemente todo el mundo puede hacer fácilmente. El vacío que usted siente muy adentro, después de que su bebé ha dejado su cuerpo es algo que únicamente las madres pueden relatar. Usted tiene dolor por su bebé, y algunas veces su cuerpo actúa como si su bebé aún estuviese vivo. Probablemente sus pechos están preparados para amamantar y la secreción de hormonas incrementa la intensidad emocional. El amor maternal por su bebé puede haber empezado mucho antes de que él o ella hubiese nacido o muerto. Sus esperanzas, sueños y fantasías por esta persona fueron muy reales. Además de la pérdida de su bebé, usted ha perdido un futuro con este hijo o hija que es especial y único.» p. 48

«En mi opinión, después de la muerte de Brennan yo me veía a mi misma como una madre; solo que no tuve un bebé en el momento. Pero había dado a luz, y en mi memoria mi hijo vivía conmigo, entonces, hoy y siempre. En el primer día de la madre yo esperé cartas que reconocieran mi maternidad. Yo había sido iniciada en la maternidad en la más dolorosa de las vías; realmente deseaba una carta o algo especial que me validara. Debí haber hablado a algunas personas de mi necesidad. Puede ser que ellos me hubieran entendido. Me impresionó que David me recordara con una tarjeta y unos pensamientos especiales. Unos pocos amigos hicieron lo mismo conmigo, lo cual significó mucho para mí. Fue un día doloroso y duro para mí. Yo me aseguré de hacer lo mismo para David en el día del padre.» p. 53

«Si usted piensa «desearía haber muerto en vez de mi bebé», sepa que muchos otros han sentido lo mismo. Estos sentimientos usualmente no duran mucho, pero son muy duros de enfrentar estando sola. Hable de ello o escríbalo. Exprese sus emociones y no se sienta preocupada si siente que está perdida algunas veces. Es de ayuda el expresar su furia y sus emociones cuando usted los está sintiendo; cuando las emociones se guardan, se acumulan y llegan a tener una intensidad que puede llevarla a tomar acciones extremas.» p. 58

«Cuando alguien me pregunta cuántos hijos tengo, hay algunas respuestas que me gustaría compartir. Una es «Tengo cinco hijos, dos están vivos y tres están en el cielo». O puedo decir, «Dos viviendo». Esta respuesta deja la puerta abierta si alguien quiere saber algo más. Frecuentemente la gente lo hace. También debo admitir que hay días en los que sólo digo «Dos». Es mucho más fácil cuando no tengo la energía y el tiempo de explicar con detalle. Intente dar respuestas diferentes e identifique aquellas con las cuales se siente más a gusto. No vaya en contra de sus propios deseos sólo para hacerlo más fácil para los otros. Si nosotros no hablamos de esto y le mostramos a la gente que podemos sobrevivir o que necesitamos ayuda, cómo lo van ellos a saber. No es nuestro lugar el protegerlos, si no más bien incluirlos y a veces enseñarles.» pp. 70-71

«Mucha gente nos recordó en el primer cumpleaños de Brennan y nos dieron tarjetas, plantas, flores, un medallón, su presencia y sus oraciones. Nosotros apreciamos estos detalles mucho más de lo que nadie se imaginaría. Cada aniversario y día festivo fue muy difícil por un largo tiempo. El día del padre y de la madre fueron de los más difíciles, aún en el tiempo cuando teníamos un hijo vivo. Hubo algunas desilusiones en la forma como la gente manejaba la situación y frecuentemente nos teníamos que recordar que ellos no sabían como acercarse a nosotros o qué decir. Afortunadamente, nosotros nos teníamos el uno al otro pare responder a nuestros deseos, aunque no siempre estábamos en el mismo nivel emocional, ni teníamos las mismas necesidades. En esos casos, cuando yo necesitaba hacer algo (como ir al hospital en el primer aniversario de Brennan y re-experimentar su nacimiento y muerte), yo buscaba un amigo que sabía que me iba a apoyar.» p. 71-72

Del libro «Brazos vacíos, sobrellevando el aborto espontáneo, el nacimiento d eun bebé muerto y la muerte infantil», de la autora Sherokee Ilsa. Impresora Wintergreen, 2010 (1ª edición de 1982).

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