Ella mira fijamente su rostro,

viendo lo que ha perdido.

Él abandona a su madre y parte

hacia el reino de la muerte.

Oh, el dolor que soporta,

estremeciéndose en la soledad,

así es el sufrimiento de la madre.

(Lamento de Inanna por Dumuzi, poesía sumeria)

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Me acuciaba el dolor por mi hijo,

enloquecía, fuera de mí,

estaba desnuda,

con el pelo enmarañado

vagaba sin rumbo.

Vivía sobre un montón de basura

en un cementerio,

y a la luz de los caminos,

caminé tres años

muerta de hambre y de sed.

(Rhys Davies 1932, Cantos VI y L)

**************

Su pelo, su cara, todo lo desgarraba,

se arrastraba con gran tormento,

golpeaba la piel de su cuerpo y su pecho,

y decía estas palabras por dondequiera que iba:

«Filius regis mortus est».

(Brown 1930, 9)

 

Poesías recopiladas por Judith A. Savage y publicadas en su libro “Duelo por las vidas o vividas”, editorial Luciérnaga, 1992,

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