Seres queridos, esto es para vosotros. No es fácil saber qué hacer o decir cuando el bebé de alguien ha muerto. La muerte nos recuerda a todos nuestra humanidad y mortalidad. La mayoría de nosotros preferimos no pensar o hablar sobre la muerte. Sin embargo, en este momento tan difícil en la vida de los padres, ellos necesitan hablar de su bebé, de sus sentimientos y de sus temores. Parece aún más difícil enfrentarse a la muerte de un bebé. Todos esperábamos un día de felicidad con su nacimiento, y ahora ha sucedido todo lo contrario.

Los amigos y familiares pueden servir de apoyo a los padres motivándoles a hablar de lo sucedido. Esto les puede ayudar a aceptar la muerte y a iniciar su proceso de duelo, al mismo tiempo que les ayudará a compartir este intenso dolor con vosotros. Ignorar el tema no va a hacer desaparecer el problema, ni hará que los padres sientan menos su dolor. No les protejas de ese dolor. Al contrario, ayúdales a enfrentarlo. En la mayoría de los casos, es peor para los padres cuando los demás no hablan de la muerte de su bebé. Frecuentemente esto es interpretado por los padres como una falta de interés y sensibilidad de los demás por la muerte de su hijo. Ellos necesitan saber que sus seres queridos están dispuestos e interesados en escuchar su experiencia. Después de todo, esta es una de las experiencias más trágicas y devastadoras de sus vidas.

¿Qué puedo hacer para ayudar a los padres?

  • Ofrece una lágrima, un abrazo, una señal de amor y de interés.
  • Escucha y habla acerca de cómo era el bebé y sobre su muerte. Pregúntales a los padres si quieres hablar sobre ello. La mayoría de los padres necesitan y quieren hablar acerca de su bebé, sus esperanzas y sueños con el hijo(a) que ha muerto, aún si fue por un aborto espontáneo. Pregúntale a los padres si «sienten deseos de hablar sobre lo ocurrido, o si más adelante sería mejor».
  • Piensa que los padres están muy tristes porque echan de menos a su bebé, esa persona especial: él o ella nunca podrá ser reemplazado(a) por nadie más. Ellos habían imaginado a su hijo/hija en sus mentes, aprendiendo a caminar, empezando el colegio, teniendo amigos, graduándose, casándose y teniendo sus propios hijos. Ellos «no sólo» han perdido un bebé, sino todo un futuro entero.
  • Comentarios como por ejemplo, «Siento mucho lo que le ha pasado al bebé», o «Sé que lo estáis pasando mal y me gustaría ayudar», o «Por favor, decidme qué os gustaría que yo hiciera para ayudar», o «Me siento triste por lo sucedido», pueden parecer triviales, pero en realidad ayudan mucho.
  • Comentarios como por ejemplo «Mejor así, podría haber salido con problemas», «Más adelante ya podréis tener otro bebé», «Olvídate de esto y déjalo en el pasado», tienden a negar la importancia de este bebé en la vida de sus padres y les puede hacer sentir muy mal.
  • Envía una tarjeta, una nota, un poema o alguna otra expresión personal de empatía después de la muerte del bebé, especialmente después de las primeras semanas. La mayoría de las tarjetas y atenciones dejan de llegar entonces, que es cuando el dolor se vive en soledad. Trata de recordar los aniversarios -como la fecha del parto o la fecha de la muerte del bebé- con una llamada, una tarjeta o una visita.
  • En los primeros momentos, puedes ofrecerte para cuidar a los otros hijos si los tienen, lavar la ropa o hacer alguna de las tareas de la casa.
  • Trae algún libro que pueda servir de apoyo o que pueda ayudar a los padres a comprender mejor su situación.
  • Regala una planta o lleva unas flores. Algunas veces, las cosas vivas representan la continuidad y un sentido de esperanza en el futuro, algo que es desesperadamente necesario para los padres en estos momentos.
  • Comparte con los padres los nombres y números de teléfono de otras personas que hayan experimentado una pérdida similar y que parezcan estar sobrellevándolo bien. Hay una necesidad muy real de hablar con personas que «han pasado por lo mismo». Ofrécete a hacer dicha llamada para contactar con otros padres por ellos, ya que es difícil llamar a alguien que no conoces cuando se está tan herido.
  • Reconoce el dolor de los padres y que el proceso de duelo va a requerir tiempo, mucho tiempo. Ellos no van a estar totalmente recuperados o inclusive a dejar de hablar de su bebé al primer mes, ni siquiera al año.
  • Se consciente de que ellos nunca van a volver a ser las mismas personas que antes de que tuvieran al bebé. Sus vidas han cambiado; sus perspectivas y objetivos también son diferentes ahora. Reconoce y respeta esto.
  • Habla con ellos de otros temas diferentes a la pérdida del bebé, ya que la vida tiene que continuar. Sin embargo, debes ser consciente de que no será raro que ellos vean estos otros aspectos de la vida en relación a la muerte de su bebé. La pérdida del hijo puede estar en sus mentes en todo momento, especialmente durante los primeros meses.
  • Reconoce la importancia de ese bebé. La pérdida y el dolor no pueden ser reemplazados por otro bebé. Haz el esfuerzo de hablar con ellos acerca del bebé y de cómo se están sintiendo. Meses después un simple «¿Cómo estáis desde el fallecimiento de vuestro bebé?» puede ser de mucha ayuda.

Vuestra asistencia, apoyo y compañía pueden ser definitivos en cómo los padres manejen la muerte de su bebé y en cómo se recuperen. Vosotros sois muy importantes, seres queridos; ahora ellos os necesitan más que nunca.


Este texto está basado en los consejos aportados por Sherokee Ilse, en su libro Brazos Vacíos, de la Editorial Wintergreen, 2010. pp. 79-81


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2 thoughts to “Lo que los familiares y amigos pueden hacer

  • Laura Shjol

    Es difícil para muchas personas saber qué hacer o qué decir para ayudar a los padres cuando han perdido a su hijo.

    A mi me sirve de ayuda recibir el apoyo y el cariño de quienes me quieren.

    Es difícil entender el duelo por un hijo para aquellas personas a quienes no les ha sucedido lo mismo, y mucho más para quienes nunca han tenido un hijo. Pero quizá esto te pueda ayudar a entender un poco más:

    En una escala del 0 al 10, cuando un hijo muere, siempre es 10. No importa que este hijo fuese un bebé, tuviese 5 años o 20. Duele lo mismo. La devastación es la misma. Se tiende a pensar que los bebés no hacen el mismo daño al morir, porque vivieron poco. Esto es falso.

    Es un mito el pensamiento extendido de que, tras la muerte de un hijo cada día que pase uno se irá sintiendo un poquito mejor. El proceso del duelo por la muerte de un hijo no es como una montaña por la que se va ascendiendo hasta que, por cuestión de tiempo, finalmente se alcanza la cima y la curación. La progresión del duelo por un hijo no es lineal. Se experimentan diferentes sentimientos, de tristeza, de ira, de miedo, de intenso dolor, de culpa, de vacío, de deseo de morir, de no encontrarle sentido a nada, de desmotivación, de intenso cansancio. Estos sentimientos se solapan unos con otros, tienen altibajos y son elásticos, es decir, que se puede regresar a una emoción por la que hacía tiempo por
    la que no se transitaba. Más que a una ladera, el duelo se parece a una tormenta en el mar, donde las olas van y vienen en todas direcciones, y te arrastran cuando menos te lo esperas. Puede que estés una o dos semanas bastante bien, y de repente te vienes abajo.

    No se trata de un proceso mental. Es una experiencia física y emocional. Tan intensa que es inútil tratar de luchar contra ella. Yo me limito a no hacer demasiados movimientos que agoten la poca energía que tengo. Me dejo llevar por las olas conforme vienen, tratando de ser muy consciente, y esperar a poder respirar cuando saco la cabeza a flote.

    El duelo no es algo de lo que haya que librarse. Hay que vivirlo. Y cada cual lo hace a su manera personal, como mejor puede. No hay una forma o mejor de sobrellevar el duelo. No se debe tratar de quitar el dolor, el dolor hay que experimentarlo, es el reflejo del amor que se sintió por el hijo perdido. El duelo es un camino que se ha de hacer obligatoriamente, y en soledad. No sirven mucho los consejos de los demás, pero sí sirven mucho el cariño y las muestras de apoyo.

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  • Lola

    Un beso enorme!!!

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