¡Mi niña! Nadie sabe cuántas veces he gritado ¡mi niña! Entre sollozos, gritos y desesperación, ¡mi niña!

Y solo eso es lo que tenemos tú y yo, el recuerdo, el adiós, el hasta pronto. EL AMOR. La separación de ti desde el principio solo significaba para mí el querer ir contigo, lejos pero cerca de ti, donde nadie nunca pudiera separarnos. Esa era la única manera de poder soportar la profunda tristeza, el dolor y la pena desgarradora de tu ausencia. Pero la vida se ha empeñado en retenerme aquí, entre los que no entienden por qué una y otra vez deseé morir, o no seguir sin ti… Dalia. Cada día me faltas tú mi vida. Sigo en pie por ti, sigo respirando por tu recuerdo y por tu amor.

Después de un año que partiste las cosas son diferentes. Mi amor por ti se ha convertido en el motor de mi vida y las personas que me quieren y se preocupan por mí te conocen bien, saben cuánto significas para mí y el lugar sagrado que ocupas, irreemplazable, mi niña, mi esperanza.

Feliz cumpleaños cariño. Papá y yo soplaremos una vela por ti. Mientras vivamos lo haremos cada año en señal de nuestro amor profundo, sincero y eterno. Quiero que sepas que a pesar de tu ausencia física te sentimos cada día, en cada instante. Ahora puedo decirte gracias, gracias por haber existido, por enseñarnos y mostrarnos la fortaleza con la que llegaste y te fuiste, por ayudarnos a ser fuertes y aprender el significado del amor verdadero, incondicional.

Fotografía de Dalia Graceland, autor Jan Mehlich, 2008 (*)

PARA DALIA:

Mirando a las estrellas me di cuenta que en cada una de ellas existe un paraíso.

Mirándolas a ellas descubrí la infinidad de cosas que perdemos. Ellas que están tan lejos de este mundo, nos iluminan con su pequeño brillo.

Mirando a las estrellas comprendí el valor que nos da la vida. Y cuando nos la quita, pensamos que es injusta y olvidamos que sin ella no seríamos lo que somos.

Mirando a las estrellas pude ver que la felicidad llega en cualquier momento… que todo termina en este mundo… hasta lo más hermoso… hasta lo más molesto y doloroso.

Y hoy DALIA quizá sea una estrella más en el cielo, y desde allí os transmitirá su fuerza para seguir.

Y hoy mirando una estrella crecí un poco más… aprendí a sonreír y a ver la realidad…

 

(*) Fotografía disponible en Wikimedia Commons bajo una licencia Creative Commons 3.0.

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