Yo siempre he pensado que Dios no existe, o que si existe debe estar mirando para otro lado, porque si no es porque está ausente, entonces es que debe de ser muy sádico: solo hay que ver cómo está el mundo que supuestamente creó…

¿Qué orden divino decide que hayan de morir los hijos cuando sólo son bebés? ¿Por qué murió mi hijo? Hace tiempo que decidí que no hay una razón, porque su sola existencia, que algo pudiese justificar una muerte tan absurda, era tan intolerable, tan odioso, que preferí abrazarme a la nada y al sinsentido como única y vacía respuesta.

Pues nada, hoy he sacado a la perra a pasear, como cada día. Íbamos por una calle peatonal, bastante transitada, como es habitual. Resulta que ahora soy una persona que pulula en la vida, por lo que mi caminar es casi tropical, sin prisas, sin destino, contemplativo. Así iba yo, como una cigarra entre hormigas, cuando oigo detrás de nosotras, pegada a nuestra espalda, la cadencia de las ruedas de una bici que alguien empuja. Entonces se alza una voz clara y alta, sin miedo a ser escuchada por todos los que allí transitábamos: “Ningún combate puede ser ganado, porque, yo me pregunto ¿dónde está el combate? ¿dónde está el combate?”. Las palabras me impactan con toda sonoridad en la nuca, como dirigidas intencionalmente hacia mí. Inclino en un gesto interrogativo mi cabeza hacia un lado, pero sólo me contesta el silencio, sus pasos y las ruedas que siguen el ritmo. Entonces me retiro a un lado y dejo pasar a este hombre, que camina más deprisa que yo, arrastrando su bici. Le miro con interés. Debe estar en la cuarentena. El semblante serio le hace parecer ausente. Dirige la mirada perdida hacia un punto lejano, sin prestar atención a quienes le rodeamos, casi autista. Me adelanta apresurado, impertérrito a mi presencia. Lleva una camiseta blanca de algodón. En la espalda, escritas a mano, seguramente por él mismo, con pintura negra y pincel, lleva dos palabras en letras grandes y mayúsculas. No dejan lugar a matices: SOY DIOS.

Tras esta segunda revelación, mi interés se ha tornado en una curiosidad descarada y felina. Le observo conforme se aleja, y pienso que quizá es cierto que es Dios. Y que la frase que me ha arrojado, puede que simplemente para hacerme ver que yo le obstaculizaba en su camino, no podía ser más certera. Quisiera haberle contestado: “Es verdad, todos hemos sido vencidos en el mismo momento de nuestra concepción; la muerte nos espera a la vuelta de la esquina. Es inútil afanarse en querer vivir. Todo nos será arrebatado. Tanta desesperación y sufrimiento, tanto miedo, tanto deseo, para no llegar a ninguna parte. Es inevitable. La victoria es aceptar la derrota de antemano. Mientras tanto, al menos por un tiempo, se nos da la oportunidad de ser”. Pero no digo nada, muda de sorpresa, y le dejo pasar, sonriendo mientras él se va, parada en la calle. Porque, al fin y al cabo ¿quién soy yo para hablar directamente con Dios?

Imagen de dominio público disponible en Wikimedia Commons.

18 thoughts to “Ningún combate puede ser ganado

  • Natalia

    Querida Laura… yo hablaba con Dios… siempre me sentí especial, sentía que me amaba y me cuidaba… me pasaba la vida diciéndole a los demás: “el que no tiene a Dios está vacío”; y de repente plufff se lleva a mi niño… así que ahora pienso que no existe y si existe me da igual porque mis súplicas de nada sirvieron y porque lo que va a pasar va a pasar por mucho que me esfuerce en rezar y ayudar al prójimo.
    Ya no voy a misa (católica) siento que nada se me ha perdido ahí dentro, que el día que me voy a morir ese día será y que me puede quitar lo que más amo en dos segundos… así que continuó viviendo por ósmosis, soportando mi alopecia por estrés y sin pedir a ningún Dios que haga nada por mi, porque para que decir nada, ni suplicar nada ante quien no ha de escuchar… ahora sí estoy vacía!

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  • Carmiña

    Querida Natalia te abrazo con el sentimiento de una madre que comprende tu dolor, que comparte tus penas. Dicen que todo pasa por alguna razón, pero vivo buscando respuestas y sencillamente no entiendo porque tenemos que pasar por esta experiencia tan dura, una condena a vivir con el este dolor similar a una daga clavada en el pecho que te impide respirar.
    En una sesión con el psicólogo hablamos sobre regresión, sobre reencarnación y a raíz de eso leí el libro de Brian Weiss “Muchas vidas muchos maestros” de alguna manera siempre creí en la reencarnación, que nosotros sabemos y elegimos lo que vamos a pasar antes de venir al mundo, que las personas en nuestro entorno son un instrumento para que podamos cumplir nuestra misión y nosotros también somos lo mismo para ellos. Nunca creí en la existencia del infierno porque contradice la visión de un Dios de amor.
    Todavía creo que Dios, pero perdí la fe y perdí la tranquilidad, vivo con miedo a lo que pueda pasar, no me siento en paz con la vida.
    Simplemente no entiendo la razón por la que tenemos que pasar por esto, ni se si exista una lección que debamos aprender a partir de esta experiencia.
    Pero si se que más allá de la vida en la tierra, tengo a mi hijo esperándome y tengo esa sensación de luchar por hacer las cosas de la mejor manera en esta vida, vencer todas las barreras, cuidar de mi hija mientras me necesite, pasar esta prueba tan dura para que el momento en que me toque partir me encuentre con él.
    Hay mucho dolor en este mundo, personalmente todavía me siento vacía y sin tener fuerzas para hacer algo por los demás, pero eventualmente lograre conectarme con mis emociones y encontrar ese espacio donde poder ayudar a aliviar la vida de los demás. Quizás de eso se trata y nosotros también somos un vehículo, no lo sé, pero espero señales para avanzar mientras encuentre ese norte.
    El dolor por la pérdida de mi hijo me acompañará siempre, sin embargo quisiera consultar con ustedes si alguna pensó en volver a buscar un embarazo? Yo tengo mucho miedo a pasar por lo mismo, no se si tendría el valor de intentarlo otra vez, quería consultar con ustedes si pasan por la misma inquietud?.

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    • Silvia

      Hola! Me a encantado tu forma de pensar… estoy pasando por lo mismo y tambien tengo otra niña q es la q me da fuerzas pa seguir adelante porq si no no se donde estaria, respecto a buscar otro bebe mi marido me dice q si q alomejor ahora no pero en un par de años…. pero yo…. yo aqui me planto, si me quedara embarazada viviria con miedo a todo desde el minuto uno para no volver a pasar por lo mismo y se de antemano q seria un sin vivir… odio a la gente q me dice q tengo q ser fuerte!! Porq tengo q ser fuerte si me siento sin fuerzas?? Si ya se q tengo otra niña q se lo merece todo pero tambien necesito mi momento de somedad para llorar y hacerme esas preguntas q jamas ma van a llevar a ningun lado… lo q siento esq cada dia pienso q la vida no deberia ponerte estas piedras en el camino porq cargar esta mochila ya va a ser para toda la vida….

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  • Natalia

    Gracias Carmiña por ese abrazo, siento que el vuestro es el único real, porque es el único que entiende mi dolor.
    Tener otro hijo? Si, me lo he planteado, pero ahora mismo me siento tan mala madre, primero porque deje morir a uno y después porque no puedo ocuparme del otro… que a veces pienso que “Dios” me lo quito porque sabía que no sería una mamá verdadera y que de no ser por mi marido que es un buen padre me hubiese quitado a los dos!
    Así que a veces pienso en que necesito otro bebe y otras veces en la mala suerte que tiene mi hijo de tenerme como madre… en fin… creo que como dice mi marido estoy enferma.

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    • Lola Serrano Raya

      Hola Natalia!!! En primer lugar siento muchisimo por donde estás pasando, y aunque mi perdida fue breve y no llegue a conocer al mellizo de mi hija, fue de poco tiempo, tambien tuve esa sensacion de que deje morir a mi hij@.
      Pero con los años (16) echando la vista atrás no podemos culparnos, ya que no hicimos nada… ninguna madre deja morir a su hij@, antes muere en el intento ella para salvarlo; pero si que es verdad, que necesitas encontrar un “¿por que?”, ” un culpable”, “una razón”…y es justo en ese momento donde nuestra mente nos juega la mala pasada de hacer a nosotras culpables…
      No te voy a decir que pasará, ni que dejará de doler algun día, ni que olvidarás, pero si que hallarás algo de calma y sosiego para el dolor más grande que existe, que es la perdida de un hij@.
      Millones de besos… sois todas unas guerreras
      Lola

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  • Carmiña

    Querida Silvia, te comprendo muy bien, yo tuve problemas en mis dos embarazos, en el primero placenta previa con sangrado desde el quinto mes y mi princesa nació un mes antes, pero perfecta! La llevé a casa a los pocos días. En el segundo se pinchó la bolsa en la semana 25 y estuve en reposo 10 semanas hasta que me hicieron la cesárea, a los dos días se murió en la clínica.
    Conforme fue pasando el tiempo mi deseo de volver a intentar un embarazo se convirtió en miedo, miedo a pasar por lo mismo, pero finalmente no he tomado una decisión, aunque sé que lo que pasó con mi hijito estaba predestinado, y que nada de lo que hubiera hecho cambiaría lo que pasó. De hecho al lado de mi bebe había otro pequeño mucho más prematuro, estaba conectado a una infinidad de tubos y el salió adelante cuando tenía menos posibilidades de vivir que mi bebé.
    No sé realmente porque nos ha tocado vivir esta tristeza tan grande, ni se si encontraremos esa respuesta en vida, pero sé que somos guerreras por seguir adelante y debemos vernos a nosotras mismas de esa manera.
    Con las personas, aprendí a tener paciencia y a no hablar del tema, realmente sólo una madre que ha pasado por lo mismo puede comprender este dolor, comprender cuanto esfuerzo toma levantarse de la cama, detectar porque a veces cuando estamos aparentemente bien de pronto viene a nuestra mente un pensamiento y nos baja el ánimo por los suelos. La gente que no ha pasado por lo mismo, simplemente no lo entiende.
    Desde que pasó he perdido el interés de compartir con amigos, familia, pero aprendí a no juzgarme por eso, tomo el tiempo que necesito casi a diario, aunque sea unos minutos para estar conmigo misma y veo que eso me ayuda luego a poder avanzar, trabajar, cuidar de mi hija. En algún momento cuando esté lista quizá vuelva a integrarme a mis grupos de amigos, pero por el momento me ocupo de salir adelante y de estar con mi hijita.
    Toma todo el tiempo que necesites, y no te culpes o juzgues por eso, tenemos una herida abierta que debe drenar y si no dejamos salir todo ese dolor no habría forma de seguir adelante con lucidez.
    Y por favor continuemos escribiendo en este blog, me ayuda muchísimo compartir con ustedes, hablar de nuestras emociones, de este nuestro duelo que llevamos en soledad.

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  • Carmiña

    Querida Natalia, eres una gran mamá, porque estás aquí, porque haces el esfuerzo de levantarte cada día, es un acto de amor y entrega que sólo una madre puede hacer. Sabemos que hay días que nos cuesta respirar, que abrir los ojos por la mañana e incluso vestirte es un esfuerzo sobrehumano, pero aquí estamos. Por eso tu hijito tiene suerte de tenerte, una mamá guerrera que continúa por él, la mayoría de las personas no podría aguantar todo lo que hemos pasado, por eso somos sobrevivientes y no debemos quitarnos ese mérito.
    No estás enferma para nada! Y no dejes que nadie te haga pensar eso, eres una madre con un corazón partido en dos, que ama de la misma forma al hijo que puede abrazar y al que abraza en sueños. Nuestro dolor es distinto, es incomprensible para el resto de las personas, pero debemos también vivirlo a nuestra manera, comprendernos, tomarnos todo el tiempo que necesitemos, llorar y llorar cuantas veces sea necesario, porque sólo así podemos dejar salir un poco de la carga que oprime nuestro pecho y estar despejadas para compartir con nuestros hijos e hijas.
    No te compares con tu esposo, ellos llevan el duelo de una forma distinta, me pasa igual con el mío, que este año decidió trabajar desde casa y dedica la mayor parte del tiempo a cuidar de nuestra hija. Pero esto hace el equilibrio, pues ella ha fortalecido la relación con ambos y tiene una relación de complicidad con cada uno.
    Natalia lo estás haciendo bien!!!, paciencia, comprensión contigo misma, tanto en los días buenos, como en los días malos, no cabe duda que este es un proceso, sabemos cuándo comenzó, pero no sabemos que viene por delante, pero indudablemente aunque a veces retrocedamos un poco en los días malos, seguro será para poder avanzar con mayor firmeza para lo que viene.

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  • Natalia

    Gracias Carmiña por esas hermosas palabras, extraño tanto a mi hijo que desearía irme con él, pero no puedo.
    Ayer mi marido encontró una tarjeta que ponía feliz cumple papá, Máximo y Valeria; en ese momento estaba embarazada y pensaba que tendría niña y niño porque el medico no tenía claro uno de los sexos. El caso es que me dice: “te das cuenta lo que es el destino, no están ni Máximo, ni Valeria… está Alexandro… es lo que nos ha dado la vida”.
    Yo pensaba, cuanta razón… pero al mismo tiempo, sentía que vivo en la más absoluta injusticia porque yo amamante a Max y debía estar jugando con Alex en la arena.
    En fin, nos ha tocado esto… tal y como dices Carmiña… seremos guerreras para siempre.
    Un abrazo fuerte

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  • Natalia

    Estoy muy agradecida por vuestras respuestas… he teñido unos días muy malos…sigo sin entender porque mi hijo ha muerto… en fin.
    Mañana es su cumple, estoy tan triste… hace un año era la mujer más feliz del mundo, hoy soy una desgraciada, se que tengo al otro niño al que amo, pero mi corazón está muerto.

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    • Carmiña

      Querida Natalia, te abrazo nuevamente desde la distancia y aunque no te conozco personalmente te acompaño en estos momentos. El cumpleaños de mi hijo también se acerca, falta poco más de un mes.
      También he tenido días muy malos, he tenido que recurrir nuevamente al uso de antidepresivos porque traté de ser fuerte..pero necesito paz. Además de esto te comento que hable con mi esposo sobre la posibilidad de buscar otro bebe y el no quiere.
      De alguna manera me tome un tiempo para vivir el duelo, salir adelante, me prepare mentalmente todo este tiempo y acepté que siempre extrañaré a mi Thiago, viviré con el corazón partido, pero albergaba en mi corazón la posibilidad de volver a soñar…la verdad que la respuesta de mi esposo me derrumbó y bueno pues ahora no se que hacer francamente…mi corazón me dice que tengo que volver a buscar un bebe, pero por otro lado creo que significará una ruptura en mi matrimonio y tengo una niña de 5 años que adora con el alma a su papá.

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  • Elisabeth

    Siempre creí que la muerte era el final, la desaparición de la persona como tal. Hasta que en noviembre de 2015 parí a mi único hijo Toni, muerto… hasta que hace diez días supe que se habían agotado las posibilidades de tener otro hijo que se quedase en este mundo con nosotros. Doble duelo. Doble, o triple, dolor. Dolor por la muerte de mi bebé en noviembre de 2015, dolor porque no voy a tener otro bebé.

    Y entonces, viene la completa oscuridad, un peso inabarcable en el corazón…Esto no puede superarse, ¿superar el qué?, no hay nada que superar, hay que vivir con ello.

    Preguntarle a mi hijo si allá donde se encuentra, está bien y feliz. Hablar con mi pequeño cada día, no olvidarle, no olvidar cuánto desearía abrazarle, llevarle al parque, jugar con él, verle crecer…porque mi niño se merece eso, él existió, fue real.

    Toda mi persona se focaliza ahora en esperar que mi pequeño esté en el cielo y viva en plenitud, esperar que mi marido y yo nos encontaremos con él cuando muramos y podremos estar los tres juntos, como una verdadera familia…¡Le echo tantísimo de menos!.

    A veces pienso que me he vuelto loca de remate. Tantas emociones me desbordan, me dejan sin energía. El vacío es enorme, el edificio ha quedado completamente destruido y mi alma se haya desnuda, temblando, vagando por el mundo, atravesando la noche más oscura que hubiera podido imaginar.

    La culpa…la maldita culpa…por sentirme así, por hacer sufrir con mis estados de ánimo a mi marido, a mis padres, a mis hermanos…

    La rabia: una rabia monstruosa que hace que me pregunte ¿por qué los demás tienen hijos fácilmente y yo no?…

    Tristeza, un dolor profundo e incisivo que me desgarra las entrañas…

    Me pregunto infinidad de cosas: ¿Existe Dios realmente?, ¿Hay algún sentido?, ¿Es necesario que exista Dios, que haya un sentido?, ¿Mi pequeño vive de algún modo en otra dimensión y está siendo cuidado por Dios?. Si existe Dios, ¿qué espera de mí?, ¿qué espero yo de Dios?…y casi siempre viene a mí una respuesta rotunda: el amor… e inmediatamente surge otra pregunta, ¿qué es el amor realmente?. Porque yo hubiera dado mi vida por mi hijo, sin embargo fue él quien murió, y eso es algo que me supera.

    ¿Puedo vivir con esta pérdida sin verle un sentido trascendente?.

    Preguntas y más preguntas, todas ellas ahora mismo pendientes de responder.

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    • Natalia

      Hola Elisabeth, en este foro que Laura nos regala, sabemos bien lo que te pasa. Algunas tenemos la suerte de tener algún hijo más, pero créeme que la muerte el día que tocó a nuestras puertas nos robo todo… puedes leer muchos comentarios que lo avalan.
      Ahora mismo nada tiene sentido, mi hijo murió hace 8 meses y aún no me lo creo. Culpa? Toda, miedo? Todo, rabia? No te imaginas cuanta…
      últimamente me planteo mucho la adopción, yo le prometí a Maria Auxiliadora que si salvaba a mi hijo adoptaría a otro para darle las misnas posibilidades que a mi hijo; es evidente que eso no sucedió, no obstante la posibilidad me ronda una y otra vez… no sé si conseguiré meterme en ese plan, pero quizá eso es la misión que vino a traer mi hijo… es una opción no?

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      • Elisabeth

        Hola Natalia, mi marido y yo no tenemos más opciones, él no contempla la adopción ni la acogida permanente y yo he de respetar eso… Al igual que yo no contemplo la opción de congelar embriones o seleccionarlos… Cuando expreso que no hay opciones, es que no las hay en absoluto. Nunca tendremos un hijo y de eso nos hemos dado cuenta hace diez días. Por mi parte, creo que he querido tapar mi duelo por la muerte de Toni esperando tener otro hijo, comprendo que es un gran error pero el dolor era y es tan grande que siento me va a matar. Ahora mismo estoy sumida en la más absoluta oscuridad porque se agotaron todas las posibilidades y tenemos que empezar de cero. Por eso es un doble duelo, no sé si podéis comprenderlo. Duelo por la muerte de Toni. Duelo por la maternidad en general, porque ha muerto cualquier opción para tener un bebé arcoiris (sea biológico o adoptado). Gracias por leerme y tratar de acompañarme en mi dolor. Yo también estoy aquí para acompañaros.

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    • Carmiña

      Querida Elizabeth! Todas comprendemos tu dolor y esa mezcla de emociones tan profundas. Comprendemos la desesperanza, las preguntas que hoy te haces?.
      Yo también me he planteado al igual que Natalia la posibilidad de adoptar, pues algo que si puedo decirte con la experiencia de mi primera hijita es que el amor se hace mas profundo y crece con la convivencia, los cuidados y todo lo que una madre entrega.
      Le dije lo mismo a una amiga que pasó por una experiencia similar a la tuya, y ella adoptó una niña y sabes el amor es poderoso, pues al principio la nena tenía problemas de desarrollo y al año de estar con su nueva familia supero todos los problemas e incluso adelantó en el pre escolar a todos los demás niños. Eso hace el amor, transforma y los niños son maravillosos.
      Creo que la adopción es un acto de entrega sublime pues los padres cambian la vida de esa personita y ese niño o niña lo cambia todo para su papa y mama.
      Mi esposo no quiere tener otro bebe, yo le daré su tiempo, pero definitivamente la adopción es algo que considero en caso de que no prospere el acuerdo con mi esposo.
      Un abrazo enorme para ti!

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      • Laura Shjol

        Querida Carmiña, es cierto que una de las puertas de esperanza que pueden abrirse tras la muerte de un hijo, es la de la adopción. Pero a veces también es tristemente cierto que para algunas madres en duelo puede que todas las puertas estén ya definitivamente cerradas, y no haya lugar alguno para la esperanza. En estos casos sólo queda la aceptación de que nunca se podrá volver a ser madre y la pregunta de cómo va a construirse una nueva vida a partir de este vacío.
        La adopción no siempre es algo sencillo. Hay países, como el nuestro, donde los trámites de adopción son larguísimos, difíciles y habitualmente no llegan a buen puerto. Así es por aquí, con listas de espera que pueden llegar hasta los 10 años. Además, nuestra legislación sólo permite adoptar a niños cuya edad no puede ser superada por sus posibles padres adoptivos en más de 40 años -lo que significa que si tienes 45 años, sólo puedes adoptar a niños de 5 años en adelante-. Como ves, en este país, o te planteas lo de adoptar pronto en tu vida, o es muy difícil conseguirlo.
        Tampoco hay que olvidar que puede darse la situación de que en la pareja uno de los dos integrantes no esté dispuesto a adoptar ni a acoger, por mucho que lo desee el otro.
        Pienso que en los casos en los que la madre en duelo por la muerte por su hijo se enfrenta además al duelo por la maternidad en su conjunto, lo que más puede ayudar es acompañar, dejar que la madre exprese su dolor, y permitirlo. Insistir en tratar de alimentar la esperanza, cuando definitivamente no existe esa posibilidad, cuando no se tiene ningún hijo vivo y nunca más se volverá a ser madre, puede hacer que la madre en duelo se sienta aún más miserable y desgraciada.
        Un abrazo

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        • Carmiña

          Querida Laura, concuerdo plenamente con todo lo que dices y definitivamente lo más importante que podemos hacer es acompañarnos en nuestro dolor, compartir nuestros sentimientos y comprendernos mutuamente.
          Un abrazo

          Responder
  • Natalia

    Carmiña… claro que nos conocemos, nos conocemos más que algunos que se sientan en nuestra mesa, porque sabemos lo que hay más allá del alma y compartimos eso que nadie más entendería, por eso tu abrazo y el de las demás mamás es infinitamente poderoso!
    El cumple de Alex ha sido un éxito… por fuera claro está, ya que mi corazón estaba y está desahuciado, pero mi pequeño tendrá un recuerdo y espero que sea maravilloso.
    Después de eso solté globos con forma de estrellas con el nombre de Max y tras darles un beso los soltamos mi marido y yo hasta verlos perderse en el cielo y por fin revente a llorar con todas mis fuerzas, cosa que no había podido hacer durante todo el día.
    Con lo que cuentas de tu marido, se lo difícil que es… para ti y para él, seguramente tenga miedo o terror como le pasa al mío, dale tiempo quizá un día cambie esa rabia y ese miedo por una ilusión… tu familia, la que tienes ahora es tu motor, no dejes que se apague, ten paciencia… no te digo que tengas fe, porque no puedo aconsejar sobre algo que yo ya perdí.
    Yo también te abrazo fuertemente 😘

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    • Carmiña

      Natalia, muchas gracias por tus palabras, en efecto le daré un tiempo para pensar y espero que pronto cambie de opinión. Que lindo homenaje le hiciste a Max, seguro desde donde esta recibió todo el amor de su familia.
      Ayer soñé con Thiago, me dejo abrazarlo, jugar con el y me dijo que todo estaría bien. En un mes será su cumpleaños.

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