Bebé, no está siendo fácil sobrevivir a tu muerte. No es más fácil solamente porque el tiempo haya ido pasando. Tú ya lo sabes, claro, porque donde tú estás el tiempo no existe, pero es que la mayor parte de personas piensan que esto es una cuestión de dejar que el tiempo camine. Y claro, cuando el tiempo ya lleva alejándose de tu muerte ocho meses, todos empiezan a pensar que yo ya debería estar recompuesta. Sí que es cierto que mi estado de ánimo empieza a ser un poco más estable. Ya no me arrastran a lo más profundo aquellas olas de emociones tan incontrolables, pero todavía estoy muy triste por tu ausencia y lloro un poco cada día. Son lágrimas lentas y silenciosas.

Además de esta tristeza más llevadera, más parecida a la nostalgia, también se me ha quedado un poso permanente de una rabia profunda, de animal herido. Normalmente no se hace evidente, sólo yo sé que está ahí, agazapada como una bestia al acecho, y basta cualquier pequeño pretexto para que se lance despiadada al ataque, gritando a unos y a otros.

Me he dado cuenta de que esta rabia no la puedo domar del todo, no me obedece, así que intento darle vías de escape para que se pueda expresar rugiendo, sin que resulten dañadas las personas a las que quiero. Hace poco decidí apuntarme a un grupo de batucada, y ha sido a mamporros con el tambor que me he dado cuenta de que mi ira se puede transmutar en el latido del ritmo y en alegría. También me ha dado por ir a manifestaciones -es lo que tiene tener tanto tiempo libre-, donde puedo gritar con todas mis fuerzas a favor de lo que me parece justo. ¿Ves?… así no le hago daño a nadie y voy sacando esta emoción tan salvaje para fuera.

¿Sabías lo que dicen en medicina china? Que la ira es una emoción que brota desde el corazón, cuando está bloqueado. Pero que cuando el corazón se libera de sus cadenas, la rabia se transforma en alegría. Así que yo quiero pensar que a fuerza de ir soltando a esta fiera que llevo dentro, llegará el día que en vez de gritos y lágrimas me brotará de dentro una carcajada tan limpia y libre como el tañido de mil campanas, que con su vibración broncínea harán romperse en añicos todos mis miedos. Será muy bonito que tu me oigas reír de esa manera, desde donde ahora estás.

Luego está mi mente, que ya no ha vuelto a funcionar como antes de que tu murieses. Me he quedado como en un estado de perplejidad permanente y sin rumbo. Muchas veces mi pensamiento está vagando en otro sitio, del que ni siquiera yo soy del todo consciente. Me quedo en blanco. Tengo muchos despistes, problemas para recordar las cosas, dificultad para prestar atención hasta a lo mas simple y no soy capaz de concentrarme en nada. A esto hay que sumarle que siempre me siento cansada, con una falta completa de energía, sin ganas ni ánimos para nada. Es como si de golpe me hubiese hecho muy vieja. Una viejecita cansada de la vida. A veces pienso, que al morirte, contigo se fue una gran parte de mí, y ahora sólo me quedan unas poquitas fuerzas para ir sobreviviendo los años que me esperan. Pero la verdad, no creo que vaya a necesitar ya muchas energías, ahora que sólo aspiro a poder vivir con poquitas cosas: serenidad, aceptación y sencillez. Nada más. Y nada menos.

Ya ves, ahora quiero ser menos dramática, quiero intentar reírme de mi misma. ¿Qué voy a hacer? prefiero tratar de tomármelo así, ya que no puedo evitar lo que nos pasa. Hoy por hoy, tengo suerte si al salir de casa no me dejo las llaves dentro, o si no se me quema la comida al fuego, porque se me ha olvidado que se estaba cocinando. Ay! hijito, si tu supieses… mi media es de una olla quemada al mes… no sé cómo no se ha prendido fuego la cocina aún. Qué paciencia tienen todos conmigo… Pero es así, no me circula bien la cabeza. Si me salgo de mi rutina repetitiva y simple de cada día, en que sólo he de preocuparme de ducharme, vestirme, comer a sus horas, cuidar de las perras y poco más, me pierdo. Por ahora no sirvo para mucho, más que para esforzarme en seguir viviendo. Así que acepto las cosas como son, y me concentro sólo en eso.

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3 thoughts to “Ocho meses después de haber perdido a mi bebé

  • Natalia

    Hola querida mía… así tal cual estoy yo… pero sumida en la maraña de trabajo sin descanso, cada día tengo más trabajo y menos tiempo para pensar… mi refugio son las demandas, los juzgados y los clientes que antes de empezar a contarme sus tragedias, primero me dan el pésame por la mía: “siento mucho lo que te ha pasado… lo del otro niño” yo quiero gritar… ese otro niño tenía y tiene nombre se llama Máximo y es precioso… pero no! Me tengo que callar y decir … si una pena … gracias, bueno cuéntame …
    En fin, trató de que mi hijo vivo no noté que echo tanto de menos a su hermano, que estoy muerta por dentro, procuro de hecho que nadie se entere que yo ya he fallecido, sin flores y sin tumba.
    Te entiendo tanto querida amiga… a veces pienso que jamás podré recuperarme, que esto me ha tocado como al que le toca un cancer o cualquier desgracia… con la única diferencia que ya no hay lucha posible.
    El tiempo pasa para todos menos para mí. Me quede viviendo en el día que nacieron mis pequeños, donde solo pensaba que suerte tienen mis hijos de nacer con su mejor amigo.
    También me quede en el día que murió mi corazón en mis brazos, ese día me enterré con él.

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  • Carmiña

    Amigas cuanta afinidad siento con ustedes, igual son 8 meses de partir mi bebé y cada día la pena me quema por dentro.
    Igual tengo una pequeña que esta semana cumple 5 años, ella me salvo la vida pues si no estuviera creo que me hubiera entregado a la pena y dejado que me lleve.
    Estoy segura que las personas pueden morir de sufrimiento si así lo desean o perder la cabeza, hubo momentos muy difíciles para mí y creo que mi pequeña fue mi cable a tierra porque me necesita toda su vida y por ella voy a resistir y hacerle frente a la vida.
    Ahora trato de pensar en mi hijo con amor y mandarle oraciones y todo mi cariño para que los reciba donde esté.
    El vivió solo dos días, pero decidí con mi esposo que cada año vamos a celebrar su cumpleaños con la misa, en lugar de recordar su partida, recordaremos su llegada con alegría.
    Durante mi embarazo tuve muchos problemas con mi esposo, casi nos divorciamos y la partida del bebé nos unió, pero lamentamos que él haya sentido en el vientre nuestros problemas.
    Por eso este año, primer aniversario de su partida vamos a renovar nuestros votos como un homenaje de amor a nuestro pequeño.
    Todavía me cuesta escribir y hablar del tema sin que la pena me invada pero agradezco que existan este tipo de espacios para compartir con mamás que están pasando por lo mismo.
    En mi país no encontré grupos de ayuda en el duelo y todo lo he pasado sola, lo paso sola pues aunque mi esposo me apoya nunca quiere hablar del tema.
    Comprendo que cada quien lleva el duelo a su manera y para él fue muy dificil porque me tuvo que sostener los primeros días dejando de lado su propia pena.
    Les mando un fuerte abrazo a todas y mi solidaridad con este nuestro duelo compartido

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  • Laura Shjol

    Gracias, queridas Natalia y Carmiña, por estar a mi lado. Qué puedo decir… que os comprendo, que sé dónde estáis, porque se parece mucho al lugar en el que yo me encuentro. Me toca vivir, y vivo así, de forma automática, sin entender muy bien ya hacia dónde ir, ni el motivo.
    Trato de concentrarme en vivir, ir recuperando mi mente, algún tipo de rutina o camino a seguir. En eso y en buscar fuerzas donde no las tengo, fuerzas para aceptar las cosas como son, con serenidad. Deseo la aceptación, y con ella por fin la paz. Pero cuesta, cuesta no sentir tanta rabia y esta tristeza que me hace llorar un poco cada día.
    Al menos ahora tengo mucha paciencia, sobretodo conmigo, que falta me hace. También me he vuelto muy humilde, así que no espero grandes logros, más bien asumo que habré de encajar más pérdidas y golpes, en lo que aún me queda por vivir.
    No me queda otra que respirar y esperar, a que un día venga la calma y con ella el aplomo y la valentía de seguir viviendo.

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