Este artículo me ha parecido esclarecedor en una de las manifestaciones del duelo que más oculta suele mantenerse, de la que se tiende a evitar hablar, y que por tanto con frecuencia es desatendida durante el proceso de elaboración del duelo, a pesar del importante papel que juega en la supervivencia de la relación de pareja tras la muerte del hijo. La información que en él se aporta contribuye a la normalización y visibilización del proceso de re-adaptación de la esfera sexual tras el impacto de la muerte del ser amado.

Título: Duelo y sexualidad.

Autora: Violeta Mendoza Burón, psicóloga clínica, psicoterapeuta y sexóloga que ejerce en Valencia.

Artículo publicado en: www.violetamendozapsicologa.com

Estos son algunos fragmentos del artículo:

«Existe evidencia testimonial de que la sexualidad es una de las áreas que se dejan “de lado” durante la elaboración de un duelo, ya sea por la muerte de la pareja o de un hijo o una hija. Se sabe que, al relacionar la sexualidad con el placer y con el goce vital, esta parcela es la que más se tarda en recuperar. El motivo no es otro que el sentimiento de culpa que nos aflora y que discurre en paralelo al pensamiento de: “si él o ella se ha ido, ¿cómo voy a gozar? O ¿cómo puedo pensar en tener relaciones sexuales si mi hijo/a ya no está? Este es, por lo común, un pensamiento íntimo y no compartido, no verbalizado.»

«En el proceso mismo del duelo pocas veces se le concede espacio a esta dimensión. Sin embargo, con respecto a la sexualidad, lo que ocurre es que se produce otro duelo, pero referido a ella misma, es decir, se sabe o se intuye que ya no se va a tener la sexualidad que se tenía antes. Tanto si hemos perdido nuestra pareja, por muerte o divorcio, o si hemos perdido un hijo o una hija, nuestros vínculos cambian y deben reestructurarse. Este duelo discurre paralelo al de la pérdida en sí o bien se inicia cuando la persona ya está empezando a aceptar la nueva situación, aunque aún no la ha asumido por completo.»

«En el caso de las parejas que han perdido algún hijo, si el duelo no está concluido -teniendo en cuenta que el duelo por un hijo no concluye, sino que se integra la pérdida en la manera de estar en el mundo-, así pues, si el duelo no está integrado cualquier cosa que nos proponga nuestra pareja nos puede provocar insatisfacción, una sensación que puede conducirnos a su vez a la separación emocional, puesto que la otra persona siente que ya no es necesaria.»

«Puede que una persona ni siquiera piense en la posibilidad de tener unas relaciones sexuales normalizadas; en ese caso, quizá esté sintiendo que la sexualidad ya no será lo mismo que fue antes o acaso esté negando que esa dimensión siga presente en su vida, como algo inherente al ser humano.»

«Cuando hay un rechazo de cualquier posible sensación relacionada con la sexualidad, de algo agradable y placentero, la mayoría de las veces coincide con el sentimiento de culpa. Como se mencionaba con anterioridad, viene a corresponderse con la pregunta: ¿cómo voy a gozar si mi pareja se ha ido? o ¿cómo vamos a disfrutar del sexo con nuestro hijo muerto? No hay que olvidar que siempre queda culpa, por irracional que nos parezca, en los que sobreviven. En casi todos los procesos psicológicos mandan más las emociones que la razón. Este hecho se convierte en un problema precisamente cuando negamos esa verdad.»

«Como consecuencia de la fase anterior, llega un momento en que somos conscientes de que vuelve a existir la posibilidad de disfrutar del sexo, con lo que empezamos a negociar y vislumbramos posibilidades, o incluso puede que iniciemos una nueva actividad sexual. En esos casos, y ante la evidencia de que nada será como antes, ocurre que aparecen sentimientos de tristeza, una sintomatología depresiva que es previa a una aceptación más realista de la nueva situación. Esto puede confundirnos, podemos pensar que estamos “peor” y que el trance no acabará nunca. Sin embargo, sabiendo que nuestros seres queridos y ausentes tendrán siempre un lugar en nuestro corazón, es cuando más cerca estamos de aceptar lo ocurrido.»

«En pareja, a veces, el duelo “se aprovecha” como excusa para no tener relaciones sexuales si con anterioridad no eran satisfactorias. En estos casos, nos refugiamos en el duelo como forma de no afrontar un conflicto que quizás ya existiera antes, surgen miedos a la ruptura de la pareja y tratamos de evitar la posibilidad de afrontar una pérdida más.»

Puedes leer el artículo completo en este ENLACE.

De acuerdo con las condiciones legales de la página web en la que se encuentra originalmente publicado este artículo, este artículo es propiedad intelectual de Violeta Mendoza Burón y tiene todos los derechos reservados.

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